¿Qué es un diamante creado en laboratorio?

Los diamantes creados a través de tecnología generan aún muchas preguntas y desconfianza entre los profesionales y el cliente final, debido principalmente a la falta de información. Para aclarar buena parte de estas dudas este artículo trata sobre los diamantes creados en laboratorios y las tecnologías más habituales. 

Este tipo de gemas se comenzaron a desarrollar con objetivos industriales en los años 50, el diamante tiene aplicaciones claves en diferentes sectores, se emplea de manera intensiva en óptica, abrasivos y en hardware, por sus características de resistencia a ser rayado, capacidad para transmitir calor o propiedades ópticas.  

A medida que el conocimiento y la tecnología fue evolucionando, se comienzan a crear diamantes de calidad gema. 

Los diamantes creados son diamantes reales no son imitaciones. No hay que confundirlos con las circonitas, moisanitas u otras gemas que pretenden ser imitaciones. 

 ¿Qué diferencia hay entre un diamante creado y diamantes de minas?  

Un diamante creado en laboratorio es un verdadero diamante; tiene las mismas propiedades químicas, físicas, cristalográficas y ópticas y además se pueden encontrar las mismas calidades en el mercado que un diamante de origen minero o natural. La principal diferencia radica en su origen, en de ser creado por la naturaleza 150-200 kilómetros de profundidad y hace miles de millones de años. 

En el caso de los diamantes creados el proceso de creación es infinitamente más rápidoen unas semanas, se puede tener un diamante creado en el laboratorio.

Métodos de producción y creación de los diamantes

Hoy en día existen diversas tecnologías para crecer diamantes; HPHT, CVD, detonación de explosivos y por último cavitación de ultrasonidos, pero en este artículo pondremos foco en las dos primeras tecnologías  que son las empleadas para crear diamantes gema HPHT y CVD:

Tecnología HPHT - Alta presión, alta temperatura

Esta tecnología fue desarrollada a mediados de la década de 1950 y desde entonces ha sido evolucionada por varios laboratorios de investigación especializados en síntesis de diamantes en todo el mundo. Los diamantes hechos en laboratorio de la más alta calidad se cultivan utilizando variantes de este método. El más exitoso consiste en cultivar los diamantes en un 'flujo' de aleación de metal fundido. El método HPHT recrea las condiciones geológicas reales que ocurren a 150 km de profundidad en el manto de la Tierra. Las condiciones son una combinación única y poderosa de presión extrema (hasta 60,000 atmósferas) y temperatura muy alta (hasta 2,500 ° C), que son las condiciones naturales para la formación de diamantes. 

La tecnología HPHT es la más empleada para la creación de diamantes tipo II de tamaño pequeño y mediano. 

Tecnología CVD-Chemical Vapor Deposition

Desde principios de la década de 1980, la deposición química de vapor es un método por el cual se puede cultivar diamante a partir de una mezcla de hidrocarburos gaseosos. Las ventajas del crecimiento del diamante a través de tecnología CVD se basan en una capacidad en la creación de diamantes de mayor tamaño, un mejor control de las impurezas químicas resultantes y por lo tanto de la calidad y propiedades de la gema. 

A diferencia de HPHT, el proceso CVD no requiere altas presiones, ya que el crecimiento generalmente ocurre a presiones inferiores a 27 kPa. El crecimiento de CVD implica la preparación de una base, un sustrato, de grafito o polvo de diamante que es alimentando por cantidades variables de gases. Los gases siempre incluyen una fuente de carbono, típicamente metano y son ionizados utilizando energía de microondas, un filamento caliente, una descarga de arco, una antorcha de soldadura, un láser, un haz de electrones u otros medios. 

La tecnología CVD es la más empleada para la creación de diamantes tipo IIA de tamaño mediano y grande.

¿Entonces, cómo se diferencian los diamantes ahora?

Ante las diferentes opciones disponibles en el mercado, ahora toca hacerse esta pregunta: ¿Cómo distinguimos los tres tipos de diamantes? (naturales, HPHT, CVD). Si tenemos la oportunidad de observar un diamante en bruto (sin tallar y pulir), a simple vista se pueden distinguir sencillamente los diamantes. Los HPHT tienen una forma de octaedro cúbica, mientras que los CVD tienen forma plana con un exterior poliédrico, y los naturales también tienen su característica forma octaédrica. La problemática radica en como distinguirlos cuando sido tallado y pulidos. A simple vista es imposible saber cuál es un diamante creado y cual ha sido extraído de la naturaleza.

Antes de pasar a los métodos de análisis con los que contamos, primero vamos a repasar cuántos tipos de diamantes hay y cuál es su composición: Los diamantes están formados por átomos de carbono, pero en su formación entran impurezas. En base a estas impurezas se dividen entre el tipo I y el tipo II. En el tipo II siempre tendremos presencia de nitrógeno mientras en el tipo II, o no hay nitrógeno, o se encuentra en cantidades despreciables.

Dentro del grupo I, podemos encontrar átomos de nitrógeno en grupos (normalmente de dos en dos), o aislado. En el primer caso será tipo Ia y en el segundo será tipo IIa.

En el caso de los diamantes del grupo II, un diamante sin ninguna impureza será del tipo IIa, que se considera que tiene un color excepcional. Si la estructura cristalina contiene un átomo de boro, en ese caso el diamante será IIb. Este boro es el que le va a dar el característico color azulado al diamante.

En la naturaleza, los diamantes formados bajo tierra son tipo Ia. Los otros tres tipos son mucho más raros de encontrar en la naturaleza (menos de un 2%). Si nos vamos al laboratorio, la producción es justo a la inversa. Es prácticamente imposible crear un diamante tipo Ia de forma artificial. El diamante tipo Ib se puede producir en laboratorio por medio del HPHT y nos dará unas piedras de color anaranjado. Los otros dos tipos IIa y IIb se pueden producir con ambas técnicas.

A simple vista es imposible saber cuál es un diamante creado y cuál ha sido extraído de la naturaleza.

Sin embargo, los dispositivos disponibles en el mercado sólo sirven para diamantes incoloros, o casi incoloros. Con lo cual el cribado nos va a permitir separar diamantes Ia de los IIa, porque son diamantes incoloros. Los tipo Ib y IIb son diamantes de color (fancy), con lo cual dichos dispositivos no sirven porque además, los diamantes incoloros pueden haber sufrido a su vez un tratamiento de color, por lo que hace falta analizarlos en más profundidad.

Con herramientas gemológicas y conocimientos experto, en laboratorios gemológicos podemos ver características que nos indiquen qué tipo de diamante creado es el que tenemos. En la técnica HPHT, por ejemplo, podemos encontrar inclusiones metálicas y también puede aparecer una fluorescencia verdosa bajo la luz ultravioleta. En los diamantes CVD pueden aparecer unas inclusiones características en forma de puntos.

Hay otras técnicas no invasivas como el espectroscopio, y también se pueden analizar a través del crecimiento del cristal. La estructura de crecimiento de un diamante natural es muy irregular, ya que pasa mucho tiempo hasta que se forma completamente.

En el caso de los diamantes sintéticos, el crecimiento está totalmente controlado y su estructura va a seguir un patrón mucho más regular. En los diamantes HPTP vamos a ver una estructura en forma de cruz, mientras que en el CVD se verán las capas que se han creado para formar la piedra.

No obstante, también es verdad que en la realidad observar los patrones de crecimiento es bastante complicado, por lo que siempre se necesitará la experiencia de un profesional gemológico cualificado para lograr una detección precisa.

Cómo tomar una decisión acertada en tu compra de un diamante. 

Los consumidores tienen más opciones que nunca y son los grandes beneficiados de esta inédita oferta actual. Si partimos de la base que  cualquiera de las opciones a las que estamos  refiriéndonos, diamantes reales y prácticamente exactos, la decisión debe basarse en nuestras creencias como consumidores y el valor que percibimos a cambio de nuestro dinero. 

Los diamantes extraídos de origen minero aportan a sus propietarios un producto natural y que para su creación han sido necesarios millones de años, por lo que la exclusividad debe ser la principal motivación que decante tal decisión. Por el otro lado los diamantes creados significan una revisión extra en las praxis laborales que participan en su creación , un respeto al medioambiente superior y finalmente un precio muy inferior.

Contenido curado y supervisado por:

Sergio E. Murcia, Co-Fundador de Mimoke y CEO